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Acuerdan cuatro prioridades para el 2012

Familia dominicana del Brasil emite carta tras 22 encuentro de comisión de justicia y paz Hermanos y hermanas brasileños se reunieron en la vigésima segunda edición del Encuentro Comisión Dominicana de Justicia y Paz del Brasil los días 12 y 13 de noviembre del 2011, en Goiania, con el objetivo de evaluar el camino recorrido y proyectar el futuro que seguirá su trabajo. Al final de la reunión, luego de arribar a importantes consideraciones, emitieron una carta que presentamos a continuación.

 
 
Carta final del 22º Encuentro de la Comisión Dominicana de Justicia y Paz del Brasil

 

    “Tengo que gritar,
tengo que arriesgar,
ay de mí sino lo hago”…

Queridos hermanos y hermanas de la familia Dominicana del Brasil:

Nosotros, los 85 hermanos y hermanas de la Comisión Dominicana de Justicia y Paz del Brasil, nos reunimos por 22º año consecutivo, los días 12 y 13 de noviembre del 2011, en el Instituto San Francisco, en Goiania. Procedentes de nueve estados brasileños, contamos con la presencia de la hermana Nélida Armas, de Chile, representante de la Comisión de Justicia y Paz del Cono Sur, del fraile Antonio, de Italia, y la presencia destacada de representantes del movimiento Juvenil Dominicano.

Terminando un trienio, nos reunimos para evaluar nuestro caminar y proyectar el futuro. Y para eso, necesitamos de luces.

La primera Luz. El grito profético de Antonio Montesinos y su comunidad que hace exactamente 500 años, ante la esclavitud de los indios por parte de los colonizadores, lanzan un grito profético: “ ¿Estos no son hombres?, no sois obligados a amarlos?”. No fue un grito aislado, de un único fraile, nació de un discernimiento de la comunidad que vivía en una “casa de paja” y no en una “casa grande”. Esa realidad era iluminada por la Palabra: “El pan de los indigentes es la vida de los pobres, y quien le quita la vida al pobre es un asesino. Mata al próximo quien le quita sus medios de vida y derrama sangre quien priva el operario de sus salarios “(Eclo 34,21-22).

Esa “luz originaria” iluminó muchas realidades que  han inspirado  otros gritos a lo largo de la historia de América Latina y el Caribe, como los/as mártires de la caminada, la renovación del Concilio Vaticano II, la opción por los pobres dentro de la teología de la Liberación. Iluminó también  el surgimiento de nuestra Comisión Dominicana de justicia y Paz. Hoy continuamos gritando, ´para no dejar caer la lucha” (Pedro Casaldáliga). Gritamos a través de las misiones comunitarias, de la agenda latinoamericana, de la formación en derechos humanos, de las iniciativas ciudadanas de los movimientos populares y de las muchas actividades que hacemos en nuestras bases. Reconocemos, sin embargo, que todavía hay muchos gritos presos y que necesitan ser oídos de cerca y  que resuenen proféticamente.

Inspirados por la realidad de nuestro trabajo, por los momentos significativos de las celebraciones, seleccionamos 10 luces para nuestro caminar, que guiarán e iluminarán nuestro trabajo en el próximo trienio:

1. Mantener la llama de la profecía
2. Mantener la fidelidad con nuestras herencias: “Las piedras de las cuales fuimos sacados”.
3. Reconocer el protagonismo de los pobres: dejarnos convertir por sus gritos y demandas.
4. Reafirmar y actualizar el valor de la comunidad y de la familia (Fraternidad, igualdad, amistad, Buen vivir) como expresión de la identidad dominicana.
5. Mantener el principio Evangélico, ético y dominicano de que la PAZ es producto de la JUSTICIA.
6. Tener el Valor de expresar el sentido de la justicia: los pobres pueden promover una guerra justa: hay obligación de restituir lo que le fue robado a las víctimas: mantener la igualdad, la equidad como principio.
7. Priorizar el ESTUDIO  como base para la PROFECÍA.
8. Hacer memoria del MARTIRIO  y del TESTIMONIO DE HOMBRES Y MUJERES QUE HICIERON UNA IGLESIA DE LOS POBRES EN AMERICA LATINA, inspirada y amparada en la Biblia, en las decisiones del CONCILIO VATICANO II, en las ideas y prácticas de la teología de la liberación.
9. Provocar y ser advertencia con la iglesia de los poderes, para transformarla en la iglesia de los amores,
10. Mantener la casa abierta (acogida); ser visitadores (presencia); curar los dolores del pueblo (encaminar sus luchas y apoyar sus organizaciones).
 
Esas luces nos inspiraron 4 prioridades:
1ª) DERECHOS HUMANOS – destacando los derechos de las mujeres (Formación en ciudadanía, Ética y Derechos Humanos; curso de pos graduación; denuncia);
2ª) APOYO Y ARTICULACIÓN DE  LAS INICIATIVAS DE JUSTICIA Y PAZ (lucha por la reforma agraria; lucha contra el trabajo esclavo; protección del medio ambiente, protección de los biomas, con  destaque para el cerrado; proyecto del MJD (Movimiento Juvenil Dominicano); agenda Latinoamericana; políticas públicas y de luchas por derechos;
3ª) SOLIDARIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL  (APOYO A LOS Cacaos (comunidad intercongregacional  Dominicana en Haiti); Misiones comunitarias Dominicanas;
4ª) CRITICA A LA SOCIEDAD CAPITALISTA DE CONSUMO: Agenda latinoamericana mundial como instrumento de lucha; animación de una espiritualidad comprometida con la justicia y la Paz.
 
Para articular estos gritos, durante los próximos 3 años, escogimos a Flavio Alves Barbosa, como coordinador; Samuel de los Reyes Viana,  representante de los/as laicos/as; María Cleide Pires  de Andrade, de las Hermanas y Frey Fernando Valadares, de los frailes.
 
En la alegría de la convivencia y  vida compartida y en la esperanza de ser cada vez más fieles al profetismos Evangélico, nuestro abrazo con afecto y cariño.
 

 

Goiania, 13 de noviembre de 2011.

 
Las/los participantes del 22° Encuentro de la Comisión Dominicana de Justicia y Paz del Brasil.

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