El estudio Hermanas ‘Internacionales’ en Estados Unidos realizado por un equipo de investigación dirigido por Mary Johnson, SNDdeN , fue presentado en la sede de la UISG en Roma con el objetivo de dar a conocer y concienciar sobre las nuevas características de la realidad inmigratoria de las religiosas en EEUU y suscitar la reflexión y líneas de intervención que sean realmente efectivas para las personas y para la Evangelización en otros lugares del mundo.
El estudio está disponible en inglés y español
Los movimientos migratorios no son nuevos, y las religiosas también se ven implicadas en este ir y venir alrededor del mundo; es cierto que los motivos son diversos y deben revisarse constantemente desde la perspectiva de las personas que envían y de las personas que reciben a las religiosas y, también, desde la propia motivación de la religiosa. Aunque se intente hacer generalizaciones, la realidad es única porque es personal; la historia se repite pero la vivencia está sujeta a tantos matices de tiempo y lugar que la hacen singular, de modo que el seguimiento y acompañamiento se convierten en imprescindibles para que las acciones sean realmente efectivas y consigan el objetivo propuesto.
El grupo que se concentró en la UISG para reflexionar sobre ello era tan heterogéneo como nuestra sociedad: ¿cuántas de nosotras no formamos parte de este peculiar adjetivo ‘internacional’ en Roma o donde nuestro Instituto nos envía? o en todo caso ¿nuestras comunidades no están formadas por hermanas ‘internacionales’? Costumbres y lenguas son rasgos perceptibles y conviven con mayor o menor facilidad, pero el estudio apunta hacia una realidad más profunda a la que se debe tender: la acogida de la diferencia como expresión de novedad, riqueza y vida, que integra y se integra en un intercambio gozoso de la espiritualidad, de la misión, de la identidad que se deja transformar creativamente.
Apertura y deseo de formación integral son ambas esenciales para “salir fuera”, no bastan el deseo de estudio académico o la urgencia de la misión. La valoración y admiración del otro y de lo otro es el primer paso para ser comunidades acogedoras y al mismo tiempo, hermanas con habilidades para salir al encuentro, dispuestas a inculturarse. Hay que conocer nuestra realidad presente, aceptar que esta va haciéndose y rehaciéndose socialmente día a día, que la respuesta es para hoy; como religiosas estamos llamadas a construir puentes y tejer relaciones profundas entre las religiosas en el mundo, solo de este modo la vida religiosa global será Evangelio y testimonio de vida dada a los demás sin distinciones. Nuestra mayor riqueza es compartir vida y misión con aquel que camina a nuestro lado.
Este encuentro ha revitalizado inquietudes existentes: no podemos ignorar esta realidad cada vez más numerosa y más diversificada. Si bien desde las comunidades y desde la formación a la vida religiosa se debe trabajar positivamente la riqueza de la internacionalidad e intercongregacionalidad, desde las Instituciones se deben sistematizar estrategias, recursos y acciones que garanticen la atención a esta “notable” realidad para subrayar esta dimensión global de la vida religiosa que en algunos lugares se mantiene viva gracias a la presencia de religiosas internacionales que han acogido este desafío.
Para todas es un reto, una oportunidad para acoger la llamada del Espíritu, dispuestas a abrir caminos transitables y crear espacios habitables, para compartir la vida de seguimiento de Cristo hoy.
Fuente: internationalunionsuperiorsgeneral.org